sábado, 26 de noviembre de 2011

LA ARTISTA Y EL CABALLO



Los caballos toreros, además de atletas y artistas, también tienen alma torera. Es por ello que cuando por motivos de edad, enfermedad o percance fallecen -que no mueren-, siempre permanecerán en el recuerdo de los aficionados por su valor, sinceridad y generosidad...
Los caballos toreros, además de atletas y artistas, también tienen alma torera. Es por ello que cuando por motivos de edad, enfermedad o percance fallecen -que no mueren-, siempre permanecerán en el recuerdo de los aficionados por su valor, sinceridad y generosidad. Es obvio que la presente temporada está resultando vibrante y brillante, artísticamente hablando, pero también especialmente dura por los percances y muertes sufridas por caballos toreros. Sirva como ejemplo la fallecimiento de “Distinto”, “Pata Negra” y “Capea”. Los tres a causa de un cólico.
“Distinto” tenía un fuerte carácter, temperamento y una marcada personalidad, en la plaza era orgulloso, arrogante y apasionado
Pata Negra se cuajó con rápidez y debutó de potro; se recuperó de una grave cornada en Madrid y fue un caballo clave para Hermoso
Sergio Galán: “Capea lo tenía todo, era un caballo que siempre estaba bien, polivalente y capaz de resolver cualquier problema”


artista caballoSiempre he pensado que los artistas tienen algo que los hace especiales, y no necesariamente hablo de su extraordinaria capacidad para crear obras de arte, sino en su personalidad misma y en sus actitudes. Un ejemplo de esto que les hablo es lo que les voy a contar a continuación.
Una artista francesa, de nombre Marion Laval-Jeantet, no tuvo mejor idea que inyectarse sangre de caballo para presentar su obra “El caballo vive en mí”. Esta obra consiste en un análisis de las relaciones entre especies, y el “cuestionamiento de los métodos e instrumentos científicos durante los últimos 20 años”, como la artista misma explica.
Para lograr inyectarse la sangre de caballo en su organismo, ella tuvo que preparar su cuerpo durante meses. Luego, los anticuerpos del animal fueron inyectados progresivamente a fin de volverla tolerante a esta sustancia externa a su organismo. Este proceso fue llamado por la actriz “mithridatisación”, en honor al rey Persa Mithridates VI, de quien se dice elaboró una inmunidad al veneno, por el hecho de irlo consumiendo poco a poco.
Sobre la experiencia de haberse inyectado sangre de caballo, la artista cuenta que se sintió “hiperpoderosa, hipersensitiva e hipernerviosa. Tenía una sensación de ser un superhumano. No era normal con mi cuerpo. Tenia todas las emociones de un herbívoro. No podía dormir y me sentía como un caballo“.

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