jueves, 23 de febrero de 2012

CABALLOS



CABALLOS

En las historias de arda no se dice cómo se crearon los caballos, pero se sabe que Nahar, el corcel de Oromë, el cazador de los valar, fue el primer ser de esta índole que apareció en el mundo.

Nahar es el más bello y poderoso de la raza, y bien todos los caballos toman su forma. Dorados son sus cascos, mientras que su pelaje es blanco durante el día y plateado de noche. Es incansable y recorre la Tierra con la misma facilidad que la más veloz de las águilas surca los aires.

Tanto hombres como elfos criaron caballos según sus necesidades, pero se dice que las castas más nobles eran las que descendían de Nahar, es decir, los caballos élficos de Eldamar y los llamados mearas que vivían en Rhovanion. Estas nobles castas eran en su mayor parte de color blanco y gris plateado, tenían larga vida y eran muy veloces; además, eran capaces de comprender las lenguas de los elfos y de los hombres.

Los más famosos caballos de los Altos Elfos, según los relatos que han llegado a los hombres, son los que llevaron a la Tierra media los noldor, y el llamado Rochallor, el más célebre de ellos. Fue éste el caballo de guerra que montó Fingolin, el valiente rey noldor, en el desafortunado duelo con contra Morgoth, el Enemigo.En la tercera Edad del Sol los caballos más nobles de la Tierra Media eran los corceles salvajes de Rhovanion, que se llamaban mearas, éstos fueron domados en el siglo veintiséis de esa Edad por Eorl, el primer rey de los Jinetes de la Marca y durante muchos siglos sólo el rey y sus hijos pudieron montar tales caballos.Hombres, elfos y otras razas, buenas y malas, se servían de castas distintas de caballos en diversas partes de la Tierra Media. Muchos de los que salieron de Rhûn y Harad fueron a la guerra a caballo o en carros tirados por caballos.

Los corceles de los Espectros del Anillo eran temibles, pero aun más aterradores eran los caballos que entraron en Mordor, el dominio de Sauron. Los orcos de Mordor solían acercarse a los caballos de los rihirrim de noche y llevárselos a su Señor, Sauron, quien convertía su belleza en maldad. Así era el corcel que montaba el lugarteniente de Barad-dûr, el númeroréano negro que recibía el apelativo de Boca de Sauron. Esta bestia era negra y enorme, su cabeza era como una gran calavera y de su nariz y ojos salían llamas encarnadas.

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