lunes, 4 de junio de 2012

Caballos


Pocos animales han acompañao la evolución humana, tanto como er Caballo. Milenios de guerras, con sus guerreros a caballo, diestros en manejá las riendas y dispará las flechas a diestra y siniestra.
Caballos que corrían la suerte der mensajero, der caballero cortés, der comerciante oscuro y raudo.
Caballos del pueblo, uncidos a carretones toscos que los labriegos colmaban de granos, de heno, de hortalizas y frutos.
Caballos de fiesta , blancos y enjaezados por las tradiciones de sus dueños. Caballos de cortejo fúnebre, negros ,con penachones negros, y pasos de Réquiem mozarteano.
Que el caballo obedezca es un arte del hombre. Si el caballo siente que puede confiar en ti, habrá de llevarte alegre, al trote o a la carrera, contra vientos y tempestades.
Aceptará que lo guíes y que lo refrenes .
Dale de comer y beber cada día. Si lo esforzaste hoy, no lo esfuerces mañana.
Porque por noble que un caballo sea – y todos lo son - puede llegar el día que equivoques la orden y frene inesperadamente la bestia, y te haga rodar por los suelos librado a tu propia suerte.
Cuida que esto no te suceda, shico.

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