jueves, 12 de julio de 2012

EQUINOTERAPIA Y SINDROME DE DOWN


A continuación presentaré un artículo muy interesante sobre una terapia conocida como la zooterapia, específicamente la equinoterapia.
La equinoterapia, nos es útil como apoyo terapéutico en el síndrome de Down. Lo primero que debemos tener en cuenta son las contra-indicaciones de este tipo de terapia. Una población considerable de personas con síndrome de down, sufren de inestabilidad atlanto axial. Esta consiste en que la apófisis odontoides también llamada diente o el ligamento transverso de la vértebra axis están debilitados. Esto no es más que el hueso que tiene la segunda vértebra cervical que sirve como pívot para realizar los movimientos de la cabeza, no soporta el estrés mecánico que puede producir el andar del caballo sobre esta vértebra, trayendo como consecuencia un paro cardio-respiratorio, por presionar en algún momento el bulbo, que es la parte del cerebro que controla la respiración y los latidos del corazón. Esta inestabilidad la podemos diagnosticar en una radiografía de rayos X cervical (atlanto axial), es importante anotar que este examen debe ser requisito fundamental junto con la remisión médica para realizar la equinoterapia. La equinoterapia ofrece muchas técnicas de trabajo como lo son la hipoterapia pasiva, en la cual el jinete es totalmente pasivo y es acompañado por el terapeuta en una monta que llamamos back riding o monta gemela; la hipoterapia activa en la cual el jinete puede ir solo o en monta gemela y participa activamente en el trabajo; La monta terapéutica, en la cual se incorporan varios jinetes en un trabajo de sección (fila india) y es un trabajo que mezcla lo terapéutico con lo deportivo; Por último, la equitación como deporte. Teniendo en cuenta estos elementos podemos diseñar un plan de trabajo específico para el síndrome de Down. 
La hipoterapia activa es un primer paso. En esta etapa debemos lograr un acercamiento con el caballo, en el cual el jinete lo vea como su compañero, sin temores y con mucho respeto, evitando que lo golpee o maltrate y aprenda a cuidarlo, también buscamos un tono muscular adecuado, aumentar el equilibrio, una postura correcta, un buen asiento que es la manera correcta de sentarse en el caballo, buena conducción, un seguimiento de ordenes, disciplina y concentración. También en este momento podemos realizar trabajos de fonoaudiologia y psicológicos, gracias a la receptividad con la que contamos al momento de la terapia. La actividad debe ser en alto, paso o trote y no debe pasar de 30 o 40 minutos. El siguiente nivel a trabajar es la monta terapéutica, en la cual incluiremos al jinete en un trabajo con mas personas, con o sin discapacidad, en este trabajamos secciones o grupos máximo de 6 personas en fila india o individual, donde haremos énfasis en ejercicios de equitación y adiestramiento, base fundamental de toda actividad ecuestre y de la equinoterapia como tal. En la monta terapéutica buscamos encontrar un acondicionamiento físico adecuado (pues la mayoría de personas con síndrome de Down son muy sedentarias), disciplina deportiva, tono muscular, integración social, vencer temores y enseñarles a ellos un oficio, como el de las actividades ecuestres, con el que puedan integrarse a una vida productiva.También dentro de las zooterapias podemos hablar del uso de perros o aves, en este caso le daremos al paciente una responsabilidad de cuidado y entrenamiento de su animal, buscando hacerlo sentir útil y con una labor a realizar.  El perro nos puede servir de apoyo al trabajo con el caballo, como un complemento en la rutina de entrenamiento. En general, los padres de niños y adultos con síndrome de Down ven en la zooterapia, y en concreto la equinoterapia, un recurso eficaz y con múltiples beneficios visibles;  por su parte, el paciente encuentra en esta práctica, más que un tratamiento, un medio afectivo de expresión, de lúdica y de desarrollo personal.

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