Originariamente, los entrenadores salían de entre la
gente que trabaja con los caballos, los limpiaban o montaban, llegando a
tener tantos conocimientos acerca de él que sólo necesitaban
experimentar formas de entrenarlos, para así completar y asumir todas
las funciones.
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Estos conocimientos,
base de la superioridad que tenía sobre los propietarios de los caballos
que ellos cuidaban, sólo los transmitían a sus descendientes, para así
garantizarles su trabajo y el de su familia.
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A veces, algunos
criadores de caballos, impulsados por su entusiasmo y su cariño a los
animales, se hacían entrenadores, así como, por su contacto con ellos,
los oficiales del ejercito acababan dedicándose a este difícil oficio. No podemos olvidar a los jinetes aficionados que han adoptado esta profesión,...